
El día once, una gran final. Esta noche, ¡TODOS CON LA ROJA!



Bastaba con un toque de carmín en sus finos y ásperos labios, un toque de color en sus apagados ojos y unas gotitas detrás del cuello de su perfume favorito. Estaba ilusionada, un nuevo proyecto emocional estaba resurgiendo entre sus cenizas después de creer que todo estaba perdido. El dolor, la tristeza, el sufrimiento que había pasado anteriormente, las lágrimas que tanto habían provocado tempranamente su vejez, ya no eran motivos para no poder sentirse mujer, deseada, bella y lo más importante, querida. Y todo esto, gracias a él.
El factor sorpresa de su nueva vida que un día apareció en su camino dejando huella.
Como nuestros caminos no se habían cruzado en todo ese tiempo, parecía poco probable que ahora fuese a tropezarme con él. Pero las probabilidades no cuentan cuando se pasa a la realidad, y el hecho de que parezca imposible que ocurra algo no quiere decir que no vaya a suceder...

Ayer por la noche me sentía sola, enfrente de la pantalla leyendo textos de amor y recordando momentos. Deseé que me llamases, lo pedí con todas mis fuerzas pero la pantalla de mi movil no se iluminaba. Recordé que era sábado y no pensabas quedarte en casa, así que estarías en alguna discoteca bailando, bebiendo y fumando..y yo aquí echándote de menos. Me encendí un cigarro y puse la canción que hablaba de nuestra historia, mientras la escuchaba oí unos arañazos en mi puerta, abrí y era mi perro. Parece ser que no era la única que esa noche se sentía sola, asi que nos metimos los dos en la cama hasta quedarnos dormidos, haciéndonos compañía. Lo mejor era dormir en esa noche que parecía ser eterna.
Esta mañana tenía la sensación de que debía ser bastante tarde, y cuando he ido a mirar la hora he encontrado dos llamadas tuyas, una a las 5 de la mañana y otra hacía 2 minutos, no era ninguna alarma la que me habia despertado, habias sido tú. Y comprendí que no tenía por que sentirme sola, que tú esa noche aun estando de fiesta, te acordaste de mi y sobretodo, que te tengo muy cerca.
Tú y yo siempre! Te amo muchísimo mi amor.
No me acuerdo del cómo ni tampoco del cuándo. Sé que te veía, en silencio y sigilosa como un gato mira idolatrando a quien tiene de frente. Y sin saber cómo, la única melodía que escuchaba era tu voz, mientras el tiempo pasaba lento mientras te observaba. Por primera vez en mi vida, mis ojos no veían más que tu figura y una luz tan clara, tan clara... que me sentía ridículamente en las nubes.
Tu sonrisa y tu forma de ser, esa manera tan loca de actuar. Y, cuando de repente, te vi llorar, sin pestañeos ni movimientos, mirándome... y yo a ti. Un niño grande. Pequeños detalles que han hecho acelerar mi corazón de nuevo sin miedo y con pausa para vivirlo bien.
Tocar con mi guitarra una canción para tí, a solas, contigo. Y en tu cuarto, hacer cosquillas en tus pies para después improvisar sonrisas con sabor a "no necesito nada más". Acompañarte en una respiración cortada mientras te siento temblar junto a mí. Momentos...
Y que no pase tanto tiempo sin vernos, que el corazón se queda solo y no late, y no quiero soledades.